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Declarada de utilidad pública · Centro concertado con la Junta de Andalucía957 401 449650 402 066
Ludopatía

Entender la enfermedad es el primer paso

Qué es la ludopatía, cómo se trata en ACOJER y qué cuentan quienes ya han pasado por ello.

¿Qué es la ludopatía?

La Ludopatía consiste en una alteración progresiva del comportamiento por la que un individuo siente una incontrolable necesidad de jugar, ignorando cualquier consecuencia negativa. De este modo, el juego puede llegar a ser algo más importante en la vida de un jugador que su propia familia, trabajo o bienes materiales. Tan fuerte puede ser la dedicación al juego que la alimentación, sexo o relaciones sociales pasan a constituir algo secundario.

Lo que al inicio es distracción, se convierte con el tiempo en destrucción, de manera progresiva, a nivel personal, familiar, laboral, social y económico. Como consecuencia, el jugador compulsivo es manejado por un impulso incontrolable para aceptar riesgos, hecho que va minando toda su vida. Por todas estas implicaciones, el familiar del ludópata sufre tanto las consecuencias de la adicción al juego como el afectado.

Desde el punto de vista estadístico, el juego afecta a la mitad de mujeres que a hombres, pero los prejuicios sociales dificultan el acceso de las mujeres jugadoras al tratamiento. Un dato significativo es que hay una mujer en tratamiento por cada nueve hombres.

Con frecuencia, en los jugadores patológicos se puede observar los siguientes síntomas:

  • Negación del problema.
  • Intentos de culpabilizar a la familia.
  • Problemas de comunicación.
  • Gastos excesivos y sin justificación.
  • Nerviosismo y trastorno en los estados de ánimo.
  • Falta de implicación en el trabajo.

Que es la adicción a las criptomonedas

En la adicción a las criptomonedas, hay un gran parecido con la adicción al juego online y muchos patrones similares a las apuestas, pornografía, compras online, etc… Es algo instantáneo, con cambios rápidos y el plus que implica lo atractivo por lo digital. Se genera un autoengaño, buscando un beneficio inmediato (la Dopamina) que activa los centros de recompensa del cerebro. Tienen muchas cosas en común, como los sesgos, el adicto cuando gana cree que siempre ganará y si pierde, piensa que apostando más recuperará lo perdido, (conocido como “la Falacia del Jugador”) y para ello no duda en pedir prestado o endeudarse. El paciente pierde la percepción de la realidad, del control del tiempo y el dinero invertido. Y aunque pierda, siempre alberga la esperanza de que en algún momento le cambiará la suerte y la situación dará la vuelta. Factores como la ubicuidad, compulsividad, volatilidad, inmediatez o disponibilidad, pueden influir negativamente en el desarrollo de esta enfermedad.

Que es la adicción a las compras compulsivas

Se produce cuando ir a comprar se convierte en una necesidad, dejando de ser una actividad lúdica o para solventar una carencia. En la mayoría de casos se trata de productos innecesarios o relacionados con la moda. También conocido como compra compulsiva u oniomanía, se trata de una adicción que provoca al sujeto comprar por comprar, siendo incapaz de controlar los impulsos.

Las personas que padecen una adicción a las compras compulsivas suelen estar en el inicio de la edad adulta, aproximadamente entre los 18 y 45 años. Estas personas suelen gastar elevadas cantidades de dinero en compras, en algunos casos llegando a acumular deudas.

Algunos de los síntomas comunes de las personas que sufren adicción a las compras son:

  • Sensación de culpabilidad
  • Autoestima baja
  • Gran satisfacción al comprar
  • Dificultades con las habilidades sociales
  • Desvirtuar lo que tienen
  • Bipolaridad
  • Ansiedad, depresión o sensación de vacío cuando no compran
  • Frustración constante

Que es la adicción a las nuevas tecnologías

La adicción a las tecnologías hace referencia al uso inadecuado y desmesurado de internet, móviles, ordenadores, videojuegos o redes sociales Se da cuando una persona utiliza cada vez más los dispositivos tecnológicos, perdiendo poco a poco el poder de gestionar el tiempo y modo de uso, así como creando un malestar (incluso ansiedad y estrés) en momentos en los que no pueden ser utilizados, generando supeditación hacia el uso de ese objeto.

El uso inapropiado y prolongado de las tecnologías, unido a sus avances y continuas mejoras y modificaciones, producen en algunas personas adicción a estos dispositivos y servicios. Existen diversos comportamientos que indican que una persona puede encontrarse en esta situación:

  • Aislamiento social directo: utilizan las tecnologías para relacionarse, pero se alejan del contacto directo con los demás.
  • Desatender actividades diarias.
  • Gran dependencia digital, llegando incluso a la incapacidad para realizar actividades y gestiones habituales sin el uso de las tecnologías.
  • Aumento descontrolado del tiempo de uso.
  • Sentimientos de tristeza e irritabilidad si no tienen acceso a las TIC.
  • Reducción de las horas de sueño.

Que es la adicción al sexo

Consiste en una concentración profunda en fantasías, impulsos o conductas sexuales que son incontrolables. Esto causa aflicción y problemas en la salud, el trabajo, las relaciones interpersonales u otros aspectos de la vida.

El comportamiento sexual compulsivo puede abarcar distintos tipos de experiencias sexuales que suelen ser agradables. Algunos ejemplos son la masturbación, la excitación sexual mediante comunicaciones por computadora, varias parejas sexuales, el consumo de pornografía o pagar por tener relaciones sexuales. Pero cuando estas conductas sexuales se convierten en la principal y constante preocupación en la vida, son difíciles de controlar, causan problemas o perjudican a la persona o a otros, es probable que se trate de un comportamiento sexual compulsivo.

Entre los síntomas:

  • Tienes fantasías sexuales reiteradas e intensas, impulsos y comportamientos que consumen gran parte de tu tiempo y parecen ser imposibles de controlar.
  • Sientes la necesidad o tienes un impulso frecuente por llevar a cabo determinados comportamientos sexuales y luego experimentas un alivio de la tensión, pero también sientes culpa o un profundo pesar.
  • Has intentado sin éxito reducir o controlar tus fantasías sexuales, impulsos o comportamientos.
  • Usas el comportamiento sexual compulsivo como una vía de escape a otros problemas, como la soledad, la depresión, la ansiedad o el estrés.
  • Sigues teniendo comportamientos sexuales a pesar de que te causen graves problemas, como la posibilidad de contagiar o contraer una infección de trasmisión sexual, perder relaciones importantes y tener problemas en el trabajo, problemas financieros o legales.
  • Puedes tener dificultad para establecer y mantener relaciones interpersonales saludables y duraderas.

El tratamiento en ACOJER

El tratamiento que ofrece ACOJER, está encaminado a la rehabilitación de la Ludopatía y de otras adicciones sin sustancias (compras compulsivas, juegos on-line, adicción al sexo, tarot, etc) a través de las siguientes pautas:

  • Acogida. Cuando una persona afectada por adicción a los juegos de azar u otras adicciones sin sustancias acude por primera vez a nuestro centro, es recibida por un monitor formado por nuestro equipo técnico, que lo acoge y le informa sobre los primeros pasos a seguir para iniciar su tratamiento.
  • Consultas psicológicas durante el tratamiento. Los profesionales de la Asociación pasan consulta a los enfermos afectados por la adicción a los juegos de azar u otras adicciones sin sustancias y a sus familiares.
  • Tratamiento psicoterapéutico grupal e individual. Durante el tratamiento se va pasando por tres niveles de terapia, tanto para enfermos como para familiares. Durante la semana se llevan a cabo 12 terapias grupales, impartidas por los monitores y por los profesionales de ACOJER.
  • Asesoramiento jurídico. Para aquellos casos en los que la ludopatía tiene consecuencias legales, ACOJER dispone de una Trabajadora Social, que tras una entrevista, deriva e inscribe al paciente en el Programa de Asesoramiento Jurídico del Centro Provincial de Drogodependencias.
  • Atención del trabajador/a social. Intervendrá en diferentes áreas sociales para la reinserción, rehabilitación y control de recaídas con el objetivo de orientar a la persona que sufre una adicción y su plena integración social. Se realizará una intervención en las diferentes áreas sociales, mediante la elaboración de un diagnóstico social (familiar, laboral, jurídico-legal, relacional y de ocupación del ocio) reduciendo o evitando aquellos hábitos nocivos, acercándolos a una vida saludable y cultura de la salud.
  • Actividades asociativas. Con el objeto de facilitar la reinserción a los enfermos afectados por la adicción a los juegos de azar u otras adicciones sin sustancias y a sus familiares en el mundo social, ACOJER organiza diferentes actos, algunos internos, como la fiesta de Reyes, las convivencias, actividades deportivas… y otros externos, como la semana cultural, la celebración del día sin juego, excursiones…
  • Programas de prevención en adicciones comportamentales: el equipo técnico de ACOJER da charlas o conferencias informando de las consecuencias del abuso de los juegos de azar o las nuevas tecnologías en los distintos IES de la provincia de Córdoba y capital.
  • Formación: ACOJER ayuda en la formación de nuevos voluntarios, así como en la reinserción sociolaboral de los pacientes en riesgo de exclusión social, con itinerarios formativos especializados es búsqueda de empleo.
  • Tratamiento especializado en patología dual: mediante un tratamiento especializado psicoterapéutico, el equipo técnico de ACOJER rehabilita a personas con dos o mas adicciones.

Llamar al 957 401 449

Testimonios

A continuación te mostramos la mejor forma de acercarse a una enfermedad que destruye poco a poco y silenciosamente a las personas a las que les toca y a su entorno familiar.

Luis

Un día cualquiera, de un mes cualquiera, me levanto a las siete y media de la mañana, cansado, de mal humor, harto de todo, del trabajo, de la gente, de la vida, totalmente amargado. Porque ayer otra vez me he acostado tarde, a las cuatro de la madrugada, después de jugarme hasta el último céntimo.

¿En qué momento decidí que esto fuese así?

A las seis y media de la tarde, acabo de cobrar el sueldo, mañana tengo que pagar el piso, 450,00.- euros, tengo que ingresar dinero en el banco para pagar las facturas y además tengo que ingresar 850,00.- euros más para pagar la gran metedura de pata de mi vida. ¿Y si voy a jugar? Quizá mi suerte cambie hoy, por lo menos si consigo ganar 300,00.- euros, con ese dinero puedo invitar a mi mujer el fin de semana a cenar. ¿Qué hago? Tengo tiempo….Llegaría a Vigo a las siete de la tarde y hasta las ocho y media de la tarde tengo tiempo suficiente para conseguirlo.

Llego a Vigo, aparco el coche, son las siete y media, entro en el salón de juegos, elijo el sitio donde me voy a sentar y pido que me cambien 100,00.- euros y empiezo a jugar y en ese momento me olvido de todo, de la hora que es, del tiempo que transcurre, de mi mujer, del banco, del alquiler, de todo lo que pasa a mi alrededor. Son las diez de la noche, ya me he gastado más de la mitad del sueldo, suena el teléfono y es mi mujer, lo dejo sonar y termino la jugada.

Me levanto y salgo a llamarla, le digo que estoy en el trabajo, que todavía tengo para una hora y que me espere para cenar, vuelvo a la mesa y en media hora recupero lo perdido hasta ese momento, empiezo de cero me digo a mi mismo, hace diez minutos le mando un mensaje a María (mi esposa) diciéndole que se acostara, que yo seguía en el trabajo, me quedan 200,00.- euros, los cambio y me los juego. Al cabo de otra media hora tengo 400,00.- euros y en el salón me dicen que cierran y que si quiero me guardan el sitio para mañana, les digo que sí, juego las ultimas monedas cambiadas y me voy. Me subo al coche y empiezo a hacer cuentas.

Estoy cansado, con frio, destemplado, pienso en María, en lo que me he gastado, en lo que tengo que pagar, en las excusas y mentiras que tengo que decir y por ultimo pienso si queda algún local abierto en Vigo donde intentar recuperar por lo menos lo gastado. Entro en un bingo y me encuentro otra mesa de ruleta y me siento, pido cambio y empiezo otra vez, más bien continuo. Pasa el tiempo, son las tres de la madrugada y van a cerrar, me quedan 5,00.- euros y dos cigarros, me juego los 5,00.- euros con la excusa de tener para un café y tabaco a la mañana y los pierdo. Cojo el coche y vuelvo a casa, y sigo pensando en lo tarde que es, lo mal que me siento, lo mala persona que soy, no tengo ni sueño, ni frio ya, no siento nada, solo vacio a mi alrededor y en mí mismo. Ahora le doy vueltas a la cabeza para intentar conseguir otros 100,00.- o 200,00.- euros más y volver mañana a intentarlo, a intentar cambiar mi suerte. Son las cuatro de la madrugada, entro en casa sin hacer ruido, busco en el bolso de Marta la tarjeta del banco para volver a intentarlo. Me meto en cama y me duermo pensando………mañana todo cambiara, mañana seguro que gano. ¿Fin? Si, FIN.

David

Hola, soy David, tengo 36 años y soy ludópata desde hace 20 años aproximadamente.

Con 16 o 17 años empecé a jugar a las maquinas tragaperras solo de vez en cuando (como empezamos todos los ludópatas), pero cada día que pasaba jugaba con más frecuencia y cantidades de dinero más altas. En ese momento empecé a mentir, manipular e incluso robar pequeñas cantidades de dinero para seguir jugando. Entonces me metí en lo que yo suelo llamar “El embudo del jugador”, que significa que ya solo juegas para recuperar lo que ya has perdido.

Tras esto empecé a combinar las maquinas tragaperras con las salas de bingo (había premios más grandes y me sería fácil recuperar el dinero perdido)…. ¡Menuda tontería!, la excusa de todo ludópata para jugar cada vez más. Por supuesto esto me llevo a que mi novia me dejase, perdiese a la mayoría de mis amigos y las discusiones en casa fuesen más frecuentes. Empecé a pasar casi todas las horas del día entre salones recreativos y sobre todo salas de bingo.

Poco después mi padre al ver que ya no avanzaba en mis estudios, (en vez de ir a clase estaba jugando), me dio una nueva oportunidad y me consiguió trabajo como administrativo en la empresa en la que él trabajaba.

Tras esto parecía que empezaba a recuperarme y dejar de jugar (mi novia volvió conmigo, volvía a salir con mis amigos y en casa estaban muy contentos conmigo). Pero las típicas frases de un jugador de: “Yo controlo cuanto juego” o “Cuando quiera dejo de jugar”, son completamente falsas y sin ayuda es muy difícil salir de esto (por no decir imposible), pero con ayuda y muchas ganas claro que es posible. Prueba de ello es que estuve varios meses jugando solo algún día a la semana (pensando que controlaba), después empecé a ir al casino algún sábado con unos conocidos (entre 15 y 20.000 pesetas cada una pasábamos allí toda la noche), y tras eso lo siguiente fue empezar a ir todos los días a jugar al bingo y a los recreativos todo el tiempo que me dejaba libre el trabajo, con la diferencia de que esta vez para que no me dejase mi novia llegue a convencerla para que me acompañase cuando iba a jugar diciéndole que era divertido, que no había que gastar mucho dinero y que a veces se ganaba….otra de las virtudes de todo jugador ser mentiroso y manipulador, bueno de esta manera me gastaba el sueldo del mes en unos días y cada día que pasaba más me endeudaba, hasta que llegó un momento que mi deuda ascendía a 500.000 pesetas y para poder pagarlas no se me ocurrió otra cosa que coger las llaves de la oficina donde trabajaba, coger 400.000 pesetas de la caja e ir al casino para intentar recuperar el dinero que debía.

Por supuesto perdí las 400.000 pesetas, mi novia decidió dejarme definitivamente y yo llamar a mi padre para contarle lo que había hecho. Al día siguiente mi padre tuvo que reponer en la oficina el dinero que yo había robado sin que se enterasen en la empresa (ya que se podía jugar su puesto de trabajo después de 30 años).

Tras este incidente decidí marcharme de casa, sin saber a dónde iba a ir ni de que iba a vivir, entonces empecé a discurrir la manera de conseguir dinero, y son los conocimientos informáticos que tenia mas la imaginación que yo le eche, y lo que se me ocurrió fue engañar al banco falsificando documentación, transferencias bancarias, contratos, etc…para poder conseguir dinero lo más rápido posible, tras comprobar que funcionaron las primeras transferencias falsas que realice aquí en Vigo, decidí marcharme a La Coruña en dónde alquile un piso y me dedique a ir todos los días al bingo y al casino a gastar todo el dinero que conseguía sacar de los bancos, de esta manera llegue a estafar a todos los bancos y cajas de ahorro que había en La Coruña, por lo que tuve que empezar a viajar por toda España para continuar con mis estafas bancarias, a cada ciudad que llegaba hacia 1 o 2 transferencias de 3000 euros aproximadamente y a los 6 o 7 días cuando acabada el dinero me iba a otra ciudad, así estuve viviendo casi un año recorriéndome todas las ciudades de España y gastándome todo el dinero en bingos, tragaperras, loterías y sobre todo en casinos.

A día de hoy me es imposible calcular cuánto dinero he podido gastar en este tiempo, pero si me paro a pensar en que he estafado a todas las entidades bancarias que existen en España en una o varias ocasiones….El dinero que he gastado en el juego en ese tiempo no lo podría ganar ni estando dos vidas trabajando de sol a sol.

Por todo esto, la policía tras haber estado casi un año investigando y buscándome por todo el territorio español, me acaba deteniendo en Madrid y me lleva a la cárcel.

Me realizan varios juicios por estafas que había cometido y había sido reconocido como autor de las mismas siendo condenado a una pena de 13 años y medio de prisión.

De esta condena he cumplido 11 años recorriendo varias prisiones de España y pasando un infierno en cada día de esos 11 años que estuve encerrado. Estando allí dentro, falleció mi madre, conocí la droga, vi morir a compañeros y perdí 11 años de mi vida (dese los 25 a los 36 años). Gracias a Dios, hace 8 meses aproximadamente me concedieron el tercer grado y me trasladaron a la prisión de Vigo (donde solo tenía que ir a dormir). Me encontré en la calle después de todo este tiempo, sin amigos, sin novia, sin trabajo…. pero con una familia que siempre me ha apoyado y ayudado (me pregunto muchas veces) ¿Qué habré hecho yo para tener esta gran familia?. Y lo mejor

de esta historia es el final, cuando hablo con mi familia y le digo que quiero ir a la asociación AGAJA para que me ayuden a tratar la adición que padezco.

Desde el primer día que llegue a la asociación, me recibieron con los brazos abiertos y con su ayuda estoy empezando una nueva vida llena de alegría y buenos momentos, llevo 6 meses en la asociación y ahora mismo ya estoy en libertad condicional, he recuperado la relación con mi padre y el resto de la familia, estoy estudiando de nuevo en la universidad, estoy sacando el carnet de conducir, juego en el equipo de futbol-sala y lo más importante, estoy empezando a disfrutar verdaderamente de la vida.

José Manuel

Me llamo José Manuel y tengo 32 años, empecé a jugar hace tres años.

Todo empezó cuando me encontraba en Santiago de Compostela realizando un curso de formación, varios compañeros en la hora de descanso y después de tomarnos el café le echamos la vuelta a la tragaperras, tarde poco en jugar yo solo, todo era bonito y el azar me acompañaba casi todas las maquinas donde jugaba me concedían algún premio, lo que produjo que cada vez jugara más y con esos comienzos también empezaron las perdidas.

Poco tarde en recurrir a la tarjeta, cuenta a cero y mas deudas a crédito, esta situación repercutió en mi estado de ánimo, cuando estaba en casa no sabía hacer nada más que estar en cama y estar de mal humor lo que me llevaba a no dominar la situación y repercutía en mis hijos con riñas por cualquier tema, mentiras a mi esposa, incapaz de dormir, solo pensaba en juego y como llegar a las maquinas.

Cada vez que se daba una situación de juego, procuraba primero irme a locales que no estuvieran mucho a la vista de la gente, por si me conocían, luego miraba las maquinas, si estaban ocupadas me iba a otro sitio. Así durante esos casi tres años.

Un buen día pasa lo que tenía que pasar y mi mujer si da cuenta de toda la situación, lo que me hace contar y poner encima de la mesa lo que estoy haciendo y hasta donde llega, sin pensarlo dos veces mi mujer se puso manos a la obra y empezó a buscar la forma de ayudarme, hasta que un amigo le dio la formula, llevarlo a “AGAJA”.

Llamo esa misma mañana y a la tarde le dieron cita donde nos informaron del funcionamiento y lo que tendríamos que hacer, ese gran día era el 27 de octubre de 2011, volvimos a ver la luz, seguimos en la asociación, somos felices, somos familia.

Gracias a mi mujer por estar conmigo y gracias a AGAJA por ayudarme.